Saturday, February 28, 2009

Confieso que he vivido

Tengo muchas ideas y sueños que realizar, y muchas cosas por hacer una vez que me gradue. Entre ellas: Tengo que leer a Neruda.

"... Todo lo que usted quiera, sí señor, pero son las palabras las que cantan, las que suben y bajan... Me prosterno ante ellas... Las amo; las adhiero, las persigo, las muerdo, las derrito... Amo tanto las palabras... Las inesperadas... Las que glotonamente se esperan, se escuchan, hasta que de pronto caen...Vocablos amados... Brillan como piedras de colores, saltan como platinados peces, son espuma, hilo metal, rocío... Persigo algunas palabras... Son tan hermosas que las quiero poner todas en mi poema... Las agarro al vuelo, cuando van zumbando, y las atrapo, las limpio, las pelo, me preparo frente al plato, las siento cristalinas, vibrantes, ebúrneas, vegetales, aceitosas, como frutas, como algas, como ágatas, como aceitunas... Y entonces las revuelvo, las agito, me las bebo, me las zampo, las trituro, las emperejillo, las liberto... Las dejo como estalactitas en el poema, como pedacitos de madera bruñida, como carbón, como restos de naufragio, regalos de la ola... Todo está en la palabra... Una idea entera se cambia porque una palabra se trasladó de un sitio, porque otra se sentó como una reinita adentro de una frase que no la esperaba y que le obedeció...

Tienen sombra, transparencia, peso, plumas, pelos, tienen todo lo que se les fue agregando de tanto rodar por el río, de tanto transmigrar de patria, de tanto ser raíces... Son antiquísimas y recientísimas... Viven en el féretro escondido y en la flor apenas comenzada...

Qué buen idioma es el mío, qué buena lengua heredamos de los conquistadores torvos... Éstos andaban a zancadas por las tremendas cordilleras, por las Américas encrespadas, buscando patatas, butifarras, frijolitos, tabaco negro, oro, maíz, huevos fritos, con aquel apetito voraz que nunca más se ha visto en el mundo... Todo se lo tragaban, con religiones, pirámides, tribus, idolatrías, iguales a los que ellos traían en sus grandes bolsas... Por donde pasaban quedaba arrasada la tierra... Pero a los bárbaros se les caían de las botas, de las barbas, de los yelmos, de las herraduras, como piedrecitas, las palabras luminosas que se quedaron aquí resplandecientes... el idioma. Salimos perdiendo... Salimos ganando... Se llevaron el oro y nos dejaron el oro... Se lo llevaron todo y nos dejaron todo... Nos dejaron las palabras."

Pablo Neruda - Confieso que he vivido

4 comments:

Anonymous said...

que lindo...me encantan las obras de Neruda....

schamton said...

Es coincidencia que tanto los Europeos como los Incas, Mayas, etc. consideraban el oro como una piedra preciosa?

Anonymous said...

moiche rubio!
Primero: muuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuchas gracias por tu mensaje en mi voicemail. me encanto. te extraño.
que tiempo hace hoy! no me gustaria volver a la primavera fria de helsinki. pero mi frente esta quemado y tengo que llevar un pañuelo y parezco como un hippy.
ayer te mande una carta y el mapa de la ciudad. y todo bien alli?
te doy un beso y un abrazo desde tenerife
-tu tomate

Apfel said...

ayyy tu tomate.
Cuanta ternura.

En fin... excelentes palabras de Neruda. Y es cierto... cuanto menospreciamos el valor de las palabras. Pueden hasta mover montanas!!! (bueno... cambiar ideas es todavia mas complicado).

Abrazo.